Zeus no podrĂa desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monĂ³tonas paredes
que es mi destino. Rectas galerĂas
que se curvan en cĂrculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los dĂas.
En el pĂ¡lido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traĂdo
en las cĂ³ncavas tardes un bramido
o el eco de un bramido desolado.
SĂ© que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. OjalĂ¡ fuera
Ă©ste el Ăºltimo dĂa de la espera.


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